UPTA EUSKADI DENUNCIA EN LAS JUNTAS GENERALES LA COMPETENCIA “DESLEAL” DE LAS VTC Y EXIGE MAYOR CONTROL PÚBLICO

  • Mikel González Sola, delegado de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA Euskadi) del sector del taxi, demanda a la Administración la creación de una Mesa del Taxi para encauzar la crisis del sector y garantizar el cumplimiento estricto de la legalidad por parte de las plataformas de VTC.
     
  • Babestu Elkartea pide en otra comparecencia, en la Comisión de Peticiones y Relaciones con la Ciudadanía, que se evalúe la situación real en las residencias de mayores ante olas de calor.

 

(Bilbao, a 28 de noviembre de 2025). La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA Euskadi) ha expuesto, en la Comisión de Peticiones y Relaciones con la Ciudadanía de las Juntas Generales, la “grave” situación que atraviesa el sector del taxi en Bizkaia, señalando como principal factor la competencia “desleal” generada por las plataformas de Vehículos de Transporte con Conductor (VTC), como Uber o Cabify, un sector que, según la organización, se encuentra "completamente desregulado" frente al modelo "completamente regulado" del taxi. UPTA Euskadi, a través de Mikel González Sola, miembro de su ejecutiva, ha reclamado a los grupos junteros y Diputación medidas concretas para incrementar la inspección y eliminar esta competencia que está haciendo un importante perjuicio al mayor colectivo de personas autónomas de Euskadi.

Una de las demandas centrales es incrementar el control público para que se cumpla la ley, aportando UPTA Euskadi 15 casos documentados de incumplimientos de la regulación básica por parte de las VTC. Los profesionales señalaron que la inspección de este servicio público “no es complicada”, ya que existe regulación que exige a las VTC portar pegatinas identificativas, y la matrícula permite verificar su situación legal a través de la web del Ministerio de Fomento. Además, entre estos incumplimientos, se ha observado que algunos vehículos de plataforma circulan rotulados, incumpliendo directamente la Ley del Taxi vasca (artículo 52.5), que prohíbe estos distintivos.

En el ámbito institucional, UPTA Euskadi ha reclamado superar la "relación muy viciada" entre las administraciones con competencias en la materia (Gobierno vasco, Diputaciones y Ayuntamientos) y el sector del taxi. Para democratizar y transparentar la relación, han propuesto la constitución de una Mesa del Taxi. Dicha mesa serviría como una herramienta o "ventanilla única" para encauzar todas las cuestiones relativas al sector, citando como ejemplo la mesa que existió en el Ayuntamiento de Getxo. La organización ha subrayado que las instituciones deben asumir todo el trabajo que les corresponde, como la gestión de permisos para operar en aeropuertos, una tarea que ha estado injustamente en manos de organizaciones privadas, causando un "gran malestar" entre los taxistas.

El sector del taxi, que representa al mayor colectivo de trabajadores autónomos y autónomas de Euskadi (aproximadamente 2.100 en la comunidad y 1.270 en Bizkaia), se encuentra en una “situación de crisis”. Los taxistas han experimentado un descenso paulatino en sus ingresos y beneficios desde hace años. La irrupción de las VTC ha incidido gravemente, con afiliados reportando pérdidas de ingresos de “hasta el 30%”. La falta de “coherencia y transparencia” en el marco que regula las relaciones con las administraciones, ha aumentado el malestar interno. Esta sensación de crisis y la necesidad de medidas para la supervivencia del sector ha motivado movilizaciones recientes.

El representante de UPTA ha venido acompañado de dos taxistas que han descrito con ejemplos la situación de competencia desleal que vive el sector. Silvia Martínez y Ángel Hierro han lamentado que son los taxistas los ¨únicos” que cumplen la ley y han denunciado el incumplimiento “continuo” de la ley por parte de las VTCs. Además han reclamado ante los grupos junteros que las instituciones pongan en marcha más inspecciones, porque las que hay no son suficientes, y han pedido que los representantes políticos aclaren “qué modelo quieren para este tipo de transporte”.

 

OLAS DE CALOR EN RESIDENCIAS

En la comisión de Peticiones y Relaciones con la Ciudadanía ha comparecido también un representante de Babestu Elkartea para pedir medidas preventivas en las residencias de mayores del territorio durante las olas de calor. Esta asociación ha apremiado a las instituciones vizcaínas a evaluar la situación real en las residencias y a fortalecer “urgentemente” estas medidas ante crisis que consideran “previsible”.

Enrique de la Peña Varona, miembro de Babestu, una organización fundada en 2016 por familiares de residentes y personas sensibilizadas con los cuidados de larga duración, ha demandado a las instituciones que asuman el control, aseguren la formación a los profesionales y promuevan cambios estructurales para lograr la climatización total de las residencias, o al menos dotarlas de espacios de alivio que cubran a todos los residentes de riesgo.

La asociación ha exigido el establecimiento de una ratio de atención directa específica para las olas de calor y para la atención nocturna, argumentando que la ratio mínima actual es “insuficiente” para manejar las tareas preventivas necesarias. A nivel residencial, Babestu propone que cada centro elabore y publicite su plan de actuación para que sea conocido por trabajadores, residentes y familiares. Otras medidas incluyen la instalación de termómetros con alarma en las habitaciones para identificar riesgos, y la implementación de un plan de cuidado para las y los trabajadores que contemple pausas para hidratación y descansos en zonas climatizadas.

Estas peticiones se fundamentan en los resultados de una encuesta realizada a 177 familiares y trabajadores de 37 residencias vizcaínas, que revelaron carencias en la preparación y la infraestructura. Casi el 90% de los trabajadores (89.9%) indicaron que no hay aire acondicionado en las habitaciones. El déficit de personal es crítico: cerca del 93% de los empleados consideró la plantilla como “escasa o muy escasa” para hacer frente a una ola de calor, y el 96% confirmó que no se contrata más personal en olas de calor. Además, existe una falta de protocolo y formación; el 37% de los trabajadores no sabía si existía un plan de emergencias ante el calor, y las personas trabajadoras manifestaron la ausencia de listas de residentes de riesgo, un requisito de la guía del Gobierno Vasco.