EUSKAL GORRAK Y ASOCIDE EUSKADI COMPARECEN EN LAS JUNTAS GENERALES DE BIZKAIA PARA RECLAMAR UNOS SERVICIOS PÚBLICOS ADAPTADOS A LAS PERSONAS SORDAS Y SORDOCIEGAS
- Representantes de ambos colectivos defienden la gestión especializada a través del Tercer Sector y urgen a solucionar la falta de formación para profesionales de la interpretación.
(Bilbao, 27 de febrero de 2026). El presidente de Euskal Gorrak, Aitor Bedialauneta, y el presidente de ASOCIDE Euskadi, Josu Domínguez Pérez, han comparecido hoy en la comisión de Peticiones y Relaciones con la Ciudadanía de las Juntas Generales de Bizkaia para visibilizar la realidad de las personas sordas y sordociegas. En una sesión histórica por ser la primera vez que ambos colectivos intervienen en esta Cámara, los comparecientes —acompañados por sus guías intérpretes y, en el caso de Domínguez, por su perro guía Viena— han reivindicado el derecho de estas personas a acceder a la información y a participar en la sociedad en igualdad de condiciones.
Durante su intervención, Bedialauneta ha definido la condición de persona sorda no solo como una discapacidad auditiva, sino como un problema estructural de acceso a la comunicación en una sociedad organizada de forma mayoritariamente oyente. Por su parte, Domínguez ha subrayado que la sordoceguera es una discapacidad única, y no la suma de dos afecciones, lo que requiere sistemas de comunicación “específicos” como la lengua de signos apoyada o el sistema dactilológico.
Ambas entidades han coincidido en la necesidad de que los servicios de interpretación y guía-interpretación sean gestionados por las organizaciones del Tercer Sector en lugar de la administración pública de forma directa. Según han expuesto, la experiencia y la cercanía de las asociaciones garantizan una “mejor adaptación” a las necesidades de las personas usuarias, frente a modelos de gestión pública que, en ámbitos como la educación, presentan carencias en la cobertura de bajas y una confusión de perfiles profesionales.
Asimismo, han denunciado la "falta de intérpretes" debido a la ausencia de una formación académica estable desde que en 2016 se eliminara el ciclo superior para pasar a un grado universitario que la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) aún no ha implementado. Como solución inmediata, han propuesto la creación de un título propio para paliar la carencia de profesionales cualificados.
Josu Domínguez Pérez ha advertido sobre la inexistencia de un censo real de personas sordociegas en Euskadi, debido a que las valoraciones oficiales de discapacidad no suelen reconocer la sordoceguera como un diagnóstico único, dificultando la planificación de servicios públicos esenciales para la vida diaria. Calculan que hay 15 personas sordociegas por cada 100.000 habitantes. Ambas organizaciones han instado a las instituciones forales a garantizar una estabilidad económica que permita mantener estos recursos vitales para la autonomía personal de ambos colectivos.
Aclarando el tema de la formación a petición de varios grupos junteros, Bedialauneta ha aportado una visión crítica sobre el grado universitario de la Universidad Juan Carlos I de Madrid, calificando la calidad de la interpretación de "pobre", lo que justifica su rechazo a que el grado sea la única vía formativa, tal y como defiende el Ministerio de Derechos Sociales. Por ello, ha insistido en la creación de un título propio con el requisito de un nivel B2 de lengua de signos para el acceso, como solución de emergencia ante la falta de profesionales. Además, ha introducido el concepto de "privación lingüística", alertando de que afecta especialmente a la infancia sorda cuando no se comprende la información visual por falta de una base conceptual adecuada.
Por su parte, el presidente de ASOCIDE Euskadi ha aportado datos críticos sobre la precariedad del servicio: la falta de un convenio estable obliga a la asociación a denegar el 20% de las solicitudes de guía-interpretación por falta de recursos. Domínguez ha matizado que, aunque la videointerpretación es útil para personas sordas, no es un recurso válido para la sordoceguera, ya que este colectivo requiere el contacto táctil y la descripción del entorno que solo ofrece un profesional presencial. Al final de su intervención ante los grupos junteros de las Juntas Generales de Bizkaia, ha reivindicado los derechos lingüísticos en euskera, señalando que la formación actual en Madrid ignora esta realidad.