DESCUBIERTO UNO DE LOS PRIMEROS CUADERNOS METEOROLÓGICOS DE EUSKADI, ELABORADO EN BALMASEDA EN 1830
- El documento, presentado por el Museo de Las Encartaciones y las Juntas Generales de Bizkaia, parece que fue escrito por Manuel Llaguno con gran detalle y precisión científica.
- Sus registros permiten comprender cómo era el clima a principios del siglo XIX, a finales de la Pequeña Edad del Hielo, antes del impacto de la Revolución Industrial.
(Abellaneda, 22 julio de 2025) El Museo de Las Encartaciones y las Juntas Generales de Bizkaia han presentado un excepcional hallazgo documental: un cuaderno meteorológico realizado por Manuel Llaguno en el año 1830 en la villa de Balmaseda. Se trata de uno de los primeros registros sistemáticos del clima en Euskadi, un material que recoge con extraordinaria precisión temperaturas diarias, dirección del viento, horas de sol e incluso comentarios sobre las condiciones atmosféricas.
Usando la escala Fahrenheit -que también se utilizaba en aquel momento en Europa-, Llaguno documentó el clima local desde el 1 de enero hasta el 8 de diciembre de 1830. Su valor histórico y científico es notable, ya que no solo ofrece datos cuantitativos, sino también observaciones cualitativas del clima durante un periodo marcado por temperaturas extremas. Hay que tener en cuenta que en Euskadi las primeras estaciones meteorológicas empiezan a operar a finales del siglo XIX.
Las mediciones se enmarcan en un momento de especial interés climático: los años previos a la industrialización generalizada, a finales de la Pequeña Edad del Hielo (periodo frío europeo), y justo antes del estallido de la Primera Guerra Carlista (1833-1840), donde se sabe que el riguroso clima endureció los episodios bélicos en Bizkaia. Las mínimas invernales fueron especialmente bajas: los días 2 y 3 de febrero se registraron temperaturas de hasta -7ºC, anotadas por Llaguno como 19–20ºF. En cambio, los veranos no ofrecieron grandes calores: el 27 de julio, día más cálido, se alcanzaron solo 28,8ºC (83–84ºF), con una media estival de unos 20ºC.
Entre las anotaciones más llamativas se encuentran las frecuentes nevadas de enero, que hoy resultan casi impensables en Bizkaia. Tras semanas de nieve, febrero trajo nieblas persistentes y marzo grandes vientos, lluvias y granizo. El 23 de abril, por ejemplo, Llaguno anotaba en su cuaderno “aguaceros continuos copiosos y algún que otro granizo”. Incluso en verano, el tiempo fue inestable, con cielos cubiertos y lluvias esporádicas.
“Este cuaderno no solo es un testimonio de la curiosidad científica de un ciudadano de Balmaseda en el siglo XIX, sino también una herramienta valiosísima para entender cómo ha evolucionado nuestro clima”, ha señalado Javier Barrio, director del Museo de Las Encartaciones. “Pone en valor la observación meticulosa y la importancia de conservar la memoria escrita como fuente de conocimiento medioambiental y social”.
Además del texto original, el Museo de las Encartaciones ha elaborado un cuadro comparativo de temperaturas en grados Fahrenheit y su equivalencia en grados Celsius, que permite contextualizar con claridad la evolución del clima desde entonces hasta la actualidad. Este documento es, sin duda, una fuente clave para los estudios sobre el cambio climático, al ofrecer una visión directa del clima previo a la influencia de la industrialización. Se puede consultar en el apartado Fondo Documental de la web del museo encartado (www.enkarterrimuseoa.eus).