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Las Juntas Generales de Bizkaia y los clubes de montaña reafirman su compromiso de organizar anualmente la Subida a los Montes bocineros

La Presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui, ha mantenido una reunión esta mañana con representantes de los cinco clubs de montañas que participan anualmente en la celebración del Día de los Montes Bocineros. Durante este encuentro, la Presidenta ha reiterado el compromiso de la institución de seguir organizando con su ayuda la subida anual a los Montes Bocineros el primer domingo de junio, una tradición iniciada en el año 2004 con motivo del 25 aniversario del restablecimiento de esta institución. Este año esta jornada deportiva y cultural se celebrará en el monte Oiz.

A esta reunión han asistido Iñaki Calvo y Julen Fernández, por parte del Club Alpino Tabira (Durango); Jagoba Güemes, del Club Balmaseda; Alberto Díez, del Club Gailurra (Bilbao); Javier Burguete, del Club Ganzabal (Lemoa); y Xabier Goikoetxea, del Club Sollube (Bermeo). La Presidenta les ha entregado muestras del obsequio ecológico que recibirán el próximo domingo todas las personas que suban el monte y que impedirá el uso de vascos de plástico desechables en el avituallamiento en la cima del Oiz. En esta XV. Edición el club de montaña Alpino Tabira de Durango será el encargado de la ascensión deportiva a una de las cimas más emblemáticas de Bizkaia después de sucesivas ascensiones, años atrás, a las otras cuatro cumbres bocineras (Gorbeia, Ganekogorta, Kolitza y Sollube). El domingo, como viene siendo tradición, el club Alpino Tabira cederá el testigo al representante del club Gailurra de Bilbao para que organicen el primer domingo de junio del año próximo la subida al Ganekogorta, continuando así con el ciclo de ascensiones a los montes bocineros.

La marcha partirá a las 9 de la mañana desde la pequeña localidad vizcaína de Garai, muy próxima a la Casa de Juntas de Gerediaga. Los participantes ascenderán a la cima del Oiz (1.026 metros) por otra vía diferente al de ediciones anteriores, para cumplir fielmente con la tradición de tañir los cuernos a las 12 del mediodía. Se parte de 228 metros de altitud.

Una vez se alcance la cima y hagan sonar los cuernos, los allí presentes podrán disfrutar de un pequeño espacio festivo preparado por los organizadores en el que podrán reponer fuerzas con un aperitivo y donde no faltará la música y las danzas vascas.

IDEA ROMÁNTICA

La celebración del Día de los Montes Bocineros es una representación romántica de cómo se hacían en el pasado las convocatorias a Juntas Generales. La primera referencia bibliográfica a los cinco montes bocineros llega en el siglo XIX con la idea primogenia del pamplonés Pascual Madoz escrita en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (conocido popularmente por Diccionario de Madoz).

Posteriormente, Antonio de Trueba (Galdames), proclamado en 1862 por las Juntas Generales de Vizcaya “Cronista y Archivero del Señorío de Vizcaya”, recopila información para escribir “una modesta historia general de Vizcaya” en donde desarrolla esta leyenda romántica de los cinco montes bocineros.

Eso sí, las referencias sobre el personaje del bocinero son más antiguas. Algunos historiadores dicen que bien pudieran ser los primeros empleados públicos del Territorio. En el primer ordenamiento jurídico que se conoce de Bizkaia, el denominado cuaderno de Juan Núñez de Lara que sería un precedente del Fuero Viejo se dice: “Hera de mill e trezientos e ochenta annos (1342), estando don Juan Nuñez e donna María, nuestos sennores, en la Junta de Garnica, seyendo juntados cavalleros e escuderos … llamados a Junta General e tannidas las cinco vozinas…”

Lope García de Salazar en su libro Bienandanzas e fortunas escrito a finales del siglo XV también habla de que se tañeron las cinco bocinas. “E juntados todos los vizcaínos, “tañiendo las çinco vozinas en las çinco merindades, segund su costunbre". Ya sea parte de leyenda o parte de realidad, el hecho es que el Día de los Montes Bocineros es hoy una costumbre muy viva que combina deporte, naturaleza y algo de historia. La cita con el sonido ancestral del cuerno, el primer domingo de junio en la cima del Oiz.

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