LAS JUNTAS GENERALES DE BIZKAIA ENTREGAN AL LEHENDAKARI URKULLU UN RETOÑO DEL ÁRBOL DE GERNIKA EN RECONOCIMIENTO A SU LABOR AL FRENTE DEL GOBIERNO VASCO

  • En un acto cargado de simbolismo, la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui Biteri, ha ofrecido a Iñigo Urkullu Renteria un joven roble de unos 5 años, descendiente del árbol sagrado, a escasos días de celebrarse el acto de juramento del nuevo lehendakari.

 

(Gernika, a 17 de junio de 2024). El Parlamento de Bizkaia ha rendido esta mañana un homenaje al que ha sido durante los últimos doce años Lehendakari del Gobierno Vasco. Iñigo Urkullu Renteria ha recibido de manos de la Presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui Biteri, un joven ejemplar de unos 5 años, descendiente del roble que es símbolo de paz, libertad y democracia. El reconocimiento se produce a días de que Urkullu traspase la makila a un nuevo candidato y se fundamenta por su labor al frente del Ejecutivo autonómico durante los últimos 12 años, periodo en el que ha destacado como “embajador” del icono más universal de los vascos y vascas.

El Lehendakari ha sido recibido en la entrada de la Casa de Juntas de Gernika por la Presidenta de la Cámara vizcaína e integrantes de la Mesa. Desde allí, la comitiva se ha dirigido al Árbol de Gernika en donde le esperaban los y las portavoces de los grupos junteros para celebrar el acto de homenaje. Tras una intervención de la presidenta de las Juntas, Ana Otadui ha entregado al Lehendakari el retoño y el certificado que acredita que el joven roble de unos dos metros de altura, es descendiente del Árbol de Gernika.

La presidenta de las Juntas Generales ha recordado que el Lehendakari ha trabajado de manera “constante” para que “el símbolo más universal de los vascos sea respetado y valorado allá por donde ha estado.” Urkullu ha sido “un gran embajador de nuestro árbol de Gernika”, llevando la semilla del roble a lugares como Auschwitz , Vendays-Montalinet en Aquitania o Estrasburgo, sin olvidar otras localizaciones más cercanas como Gasteiz, Ribera Baja, Orduña, Lekeitio, Turtzios, o incluso presidiendo la plantación del actual Árbol de Gernika en febrero de 2015.

En su faceta institucional, Otadui ha destacado que Urkullu “ha cumplido su palabra” dada en 2012 cuando estampó su firma, tras su primer juramento, en el Libro de Honor de la Casa de Juntas con estas palabras: “Gure Herriaren garapen, askatasun, burujabetza eta bizikidetza nahiak gauzatzea dut helburu. Gernikatik mundura gure nortasuna indartu, landatu eta ereindako gure fruitua eman eta zabaldu” ("Mi objetivo es hacer realidad las aspiraciones de desarrollo, libertad, soberanía y convivencia de nuestro Pueblo, reforzando nuestra identidad y extender de Gernika al mundo el fruto de nuestra semilla”). Su reconocimiento se debe también a que Urkullu ha ostentado su cargo “con humildad y trato igualitario” a todas las personas, “impulsando acuerdos entre diferentes”.

Urkullu ha hecho mención también a estas palabras que estampó aquel 15 de diciembre de 2012 y en las que añadió que iba a trabajar “con humildad y determinación por una Euskadi de progreso, en paz y libertad por sí misma en Europa y el resto del mundo”. Para él, tres dimensiones han perfilado el recorrido de estas tres Legislaturas: “la persona, el bien común y la internacionalización de Euskadi”. Con estos objetivos, y la participación de todos y todas, “hemos fortalecido el desarrollo, la libertad, la soberanía, la convivencia y la identidad de Euskadi”, ha asegurado.

Por último, Urkullu ha tenido un recuerdo especial para Gernika y el Árbol, que “siempre han ido conmigo. Su semilla está dando fruto con solidez. Aquí y también en infinidad de pueblos del mundo”. 

A lo largo de su historia, la Cámara foral lleva entregados más de 450 descendientes del Árbol de Gernika, que han sido plantados por los cinco continentes. El más veterano que sigue vivo está muy cerca de la Casa de Juntas de Gernika. Data de 1859 y crece todavía en el jardín del inmueble conocido como Nabor. En el exterior, el roble más antiguo se encuentra en Rosario de Santa Fé, en Argentina, y es de 1886. La Cámara foral espera que el último ejemplar entregado hoy al Lehendakari crezca muy pronto con fuerza en algún lugar de nuestra tierra como símbolo de paz y convivencia, y pueda repartir semillas durante décadas como lo han hecho sus ascendientes.